La belleza de las flores

Templanza 03/03/2013
Templanza

Mensaje recibido el día:

01-06-2011

La belleza de las flores.

 



Encaramadas unas a otras por su belleza. Pétalos diferentes y perfectos; perfumes, colores y esencias…belleza que enamora el alma y los corazones. Aroma de amor y espinas de dolor…esencia del Padre.

En los valles, jardines y lugares remotos, llegan a instalarse el aroma y color de todas ellas. Brotan en cualquier lugar y llevadas hasta el infinito, formas y creación de la divinidad, regalo de Dios.

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Como perlas encaramadas unas a otras llevan y trasladan la esencia del amor, pureza de la misma creación.

Las flores muestran ternura en sus formas, muestran sabiduría y fortaleza, muestran la delicadeza de la esencia de la creación divina. Formas, colores y esencias envuelven al espíritu en amor puro de amor y por amor.

Transportadoras de paz y de sueños, de angustias y anhelos, de llantos, de amor… Sueñan alcázar el cielo con su belleza, pero dejan en la tierra su esencia. Se marchitan con su vida corta, pero su belleza ha sido regalada.

Es su naturaleza dar y regalar esencia de perfume con amor, ésa es su trayectoria, esa es la misión a la que están destinadas.

Dar y dar, solo a cambio de unas gotas de rocío que les da vida, unas gotas bañadas como una suave brisa que enriquece el alma y alivia el camino de cada una, en su trayectoria.

Algunas se regocijan en su belleza tan poco duradera, otras regalan sus perfumes en esencia pura y duradera.

Destinadas a ser regaladas, a llenar corazones atormentados de dolor, a alegrar escenas de amor e ilusión del ser humano, a estar en el último instante de la vida, en el último adiós…

Llevadas a los cementerios para el consuelo del ser humano. Pero grandes son también en el paraíso del mundo de luz y amor.

Donde algún día lograremos estar con ellas, donde el alma ya no se marchitara, ni la belleza de las flores, en donde la luz y el resplandor brillaran en todo momento.

La belleza de las flores contemplar hermanos y en un instante seréis transportados al paraíso del amor, en donde la belleza nunca se apaga.

Para eso tenéis que vencer y arrancar las espinas del corazón que no deja avanzar al ser humano, la imperfección del interior y mostrar a la luz la belleza del alma.

La belleza de las flores es la divinidad del amor, el regalo que cada día pone el Padre en vuestras manos. Dar y amar como ellas os dan.

Con todo el amor y la esencia del Padre os dejo mi esencia, conservarla y amarla.

Un espíritu que anhela el crecimiento del hermano aquí en la tierra hacia la divinidad de la creación del Padre. Esencia de amor y luz.

Paz y amor hermanos…

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